sábado, 23 de octubre de 2010

Mineros Chilenos

MÁS CIRCO QUE "PAN":
EL CLAROSCURO DE UNA TRAGEDIA CONVERTIDA EN EPOPEYA
El siguiente preclaro texto, de Sergio Larenas de Concepción, contrapone el lado luminoso del derrumbre mammonista (o sea, provocado por el espíritu codicioso y avariento de los judíos propietarios) de la Mina San José de Atacama y de su eficaz rescate, con su lado siniestro expresado por su farandulización y aprovechamiento mediático por parte del gobierno Hinz-Piñera y por el abandono -tanto simbólico como efectivo- de las víctimas del terremoto y tsunamis del 27 de febrero. Ahondando en este claroscuro, no podemos dejar de reconocer que este acontecimiento ha servido para detonar en el seno del pueblo chileno los fuertes lazos de solidaridad nacional que estaban dormidos entre sus integrantes. Y también -¿porqué no decirlo?- el gasto de varios millones de dólares en la operación de salvataje ha sido la más eficaz, eficiente y efectiva inversión en marketing del nombre de Chile a nivel mundial (y eso, por cierto, no es poca cosa).
El accidente ocurrido en la mina San José -cercana a Copiapó-, que suscitó el interés y la preocupación nacional por más de dos meses, ha culminado exitosamente con el rescate de los treinta y dos mineros atrapados, a los que habría que agregar un boliviano.- Naturalmente, las faenas efectuadas constituyen un triunfo de los profesionales, técnicos y colaboradores, civiles y uniformados, que en ellas participaron, primero para verificar que los trabajadores se encontraban vivos, idear después los mecanismos para alimentarlos y sostenerlos psicológicamente durante el largo encierro, y finalmente realizar la colosal perforación por donde salieron a la superficie izados dentro de una cápsula especialmente diseñada y construida para la maniobra de extracción desde una profundidad de setecientos metros.
Sin embargo, la brillante operación técnica y el sacrificio del equipo de rescatistas fueron opacados tanto por el aprovechamiento mediático que hizo el presidente del Estado como por el tratamiento sensacionalista que los medios de comunicación, particularmente los canales televisivos, dieron a este suceso.- La grotesca sobreactuación presidencial pareciera encontrarse inspirada por la estrategia que llevó a madame Bachelet a un alto nivel de popularidad personal, no obstante la baja aprobación de su gobierno.
Mientras Piñera daba rienda suelta a su chacoteo en el desierto nortino, llegando al extremo – según consigna la prensa - de pretender bajar al fondo de la mina en la cápsula “Fénix”, con lo cual habría entorpecido y hasta puesto en peligro el trabajo de salvamento, los damnificados del terremoto-tsunami de febrero esperaban, en sus “aldeas” de mediaguas, que acabara pronto el espectáculo atacameño para recobrar la atención que merecen luego de estar por más de siete meses soportando el calvario de ocupar “viviendas de emergencia” estrechas y oscuras, acarreando agua desde los estanques, usando servicios higiénicos comunes, y sufriendo el frío del invierno, la lluvia y el barro, y a partir de ahora, el intenso calor de las estaciones cálidas.
Las actividades destinadas a extraer del fondo de la mina a los trabajadores accidentados obligó también a sacar de sus labores habituales al contingente policial encargado de la seguridad, el que debió ser incrementado debido a la expectación provocada por la teatral presencia del mandatario y al enjambre de reporteros y cámaras que le seguían; tal alharaca mediática –diametralmente opuesta al sobrio y eficaz trabajo de los técnicos– obligó del mismo modo a brindar protección a cada uno de los mineros rescatados, con el fin de evitarles las consecuencias del acoso periodístico y de los vecinos, clima que la propias autoridades habían contribuido a provocar con sus desbordes impropios de nuestra idiosincrasia y más característicos de quienes “gobiernan” en Venezuela, Ecuador o en otras de las llamadas “repúblicas bananeras”. No conforme con su actuación interna, el presidente del Estado partió raudo en gira hacia el exterior para continuar allí su show ante políticos y monarcas europeos, mostrando como “gaviotas de plata” distintos objetos relacionados con el siniestro minero.-
Como broche de oro de esta tropical celebración que ha arrastrado a gran parte de un pueblo “educado” por la farándula televisiva, el vicepresidente –el israelita Hinzpeter– ha decidido exponer la cápsula del rescate en la “Plaza de la Ciudadanía”, ubicada, obviamente, en pleno corazón de Santiago; esto ha generado una bizantina polémica nacional acerca del destino final que debería tener el habitáculo que posibilitó el rescate.
En resumen: En la mina San José convivieron codo a codo, durante unos setenta días, la extraordinaria y encomiable eficiencia de técnicos, rescatistas, y de la potente maquinaria empleada en el rescate, con la frivolidad de quienes montaron todo un circo para obtener ganancias políticas sin fundamento, con la complicidad de medios de comunicación que banalizan incluso aquellos acontecimientos que deberían suscitar hondas reflexiones respecto del funcionamiento de los órganos del Estado y en torno a las condiciones casi medievales que aun se dan en algún sector industrial.
Desde un tiempo a esta parte hasta las situaciones más deplorables –terremotos, papelones mundialistas, falsos “bicentenarios” y tragedias laborales-, se transforman en motivos de festejo. Ya decían los romanos que para idiotizar al pueblo, la fórmula perfecta era pan y circo; claro que en el caso nuestro sobra el circo y escasea el “pan”.
Publicado por "Documentos del Cartero Petras"
http://documentosdelcarteropetras.blogspot.com/2010/10/mas-circo-que-pan-el-claroscuro-de-una.html

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